Juan L. Hernández Piqueras

Juan L. Hernández Piqueras


Tierras raras

06/03/2025

Las tierras raras deben ser eso, tan raras, que apenas si habíamos oído alguna vez sobre ellas. Ha bastado con un mes de Trump ejerciendo como presidente de los EEUU y apoltronado en la Casa Blanca, para saber de lo que va y entendamos que los minerales así denominados, y abundantes en el subsuelo ucraniano, son de un gran valor y que despiertan la codicia del magnate, y no precisamente para hacer un anillo que regalarle a Melania, sino por la alta valía de los mismos para su utilización militar u otros usos de tecnologías  estratégicas. En cualquier caso esto de las tierras raras nos sigue tintineando a la tierra media, a la ciudad de Mordor y a ese mundo literario que creó J.R.R.Tolkien en sus obras del Señor de los Anillos y por donde se desenvolvían humanos, hobbits, elfos, enanos y orcos, en una obra literaria, también llevada al cine magistralmente por Peter Jackson, y en donde, desde luego, no desentonarían villanos como Putin o malvados como Trump en su afán por desestabilizar el mundo y humillarlo a pies de su poder, capaces ambos, como estamos viendo, de crear la más peligrosa sociedad para hacer del mundo el que ellos ambicionan.
        Trump, el orco de pelo amarillo y rostro siempre amenazante, juega a ser un tirano en un país que ha presumido de ser ejemplo y garante de las democracias. No es lo más acertado y antes o después así se pondrá de manifiesto, el equilibrio es muy inestable, tanto como la amistad que ahora dicen profesarse y que solo durará mientras el campo de batalla no tenga que ponerlo ninguno de ellos. Entonces no habrá Comunidad del Anillo que valga ni quedarán en pie las columnas que sostienen tanta desfachatez.