Antonio García

Antonio García


Vidas ilustres

20/01/2025

Dentro de poco veremos A Complete Unknown, la biografía filmada de Bob Dylan estrenada en Estados Unidos las pasadas navidades. Por el tráiler, la película tiene trazas de ser tan infecta como otras recreaciones biográficas (Johnny Cash, Tina Turner, Freddie Mercury o Elton John), pero al menos delata, en el mundo anglosajón, un cierto respeto por su patrimonio, un afán divulgativo/didáctico por acercar esas figuras a las nuevas generaciones, sin descontar desde luego la motivación por ordeñar de nuevo la ubre discográfica de los interfectos. No es nuevo el interés por las vidas ilustres, tan viejo como el cine; sí lo es que haya extendido sus tentáculos al formato de series televisivas, que en España particularmente se ha demostrado inagotable, aunque en este caso no pueda hablarse de incitaciones culturales sino más bien morbosas. Ya recordaba Eloy Cebrián que mientras nuestros padres -en realidad nosotros- se educaron con series sobre Cervantes, Ramón y Cajal o Lorca, los espectadores de ahora lo están haciendo con las vidas no menos respetables pero quizá algo más casposas de Nacho Vidal, La Veneno, Eugenio o Bárbara Rey, siempre juguetes rotos o deteriorados, un patrimonio en el que, a diferencia del cultural, sí podemos presumir de campeones. Esto solo indica que el mercado de vidas se ha democratizado y que tan ilustre es la vida de un genio benefactor de la humanidad como la de un colgado, la de Bob Dylan como la de Pablito Calvo (sí, acepto la acusación de clasista), y que si no fuera por nuestro carácter melindroso, tan poco amigo de la publicidad -y porque tampoco hemos hecho nada relevante-, tanto usted como yo, amigo lector, podríamos ser materia de un futuro biopic.