Javier López-Galiacho

Javier López-Galiacho


Rouco o el arte del buen juez

04/03/2025

Vicente Rouco, el buen juez, ha dicho adiós a un período brillante al frente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha. Esa perla de la Administración de Justicia, tan unida en su origen a la historia de Albacete desde que se creó en el siglo XIX aquella Audiencia Territorial que cosía las provincias hermanas de Murcia y Albacete. Desde que Vicente empezó a estudiar Derecho en el CEU de Madrid hasta su adiós como presidente del TSJ, ha desarrollado una carrera prolífica y exitosa que, con la misma justicia que ha impartido, le debería llevar a magistrado del Tribunal Supremo. Vicente se ha sabido ganar no sólo el respeto de su profesión y la del Derecho, sino también el corazón de los albacetenses. Nos lega el Palacio de Justicia sobre el solar de aquel mítico Colegio Salesiano que nunca tuvo que ser derribado. Su presencia siempre discreta en numerosísimos actos institucionales ha dado al poder judicial en Albacete una representación a la altura de su importantísima significación en el Estado social, democrático y de Derecho que es España. Eso a pesar de los embates que está sufriendo la carrera judicial por esos populismos que juzgarían desde el Pueblo sin las mínimas garantías procesales. Un peligro de hoy que ya viene de hace unos años. Precisamente en 2018 cuando lo invité a clausurar el Master de práctica jurídica del CEU que yo entonces dirigía, Rouco eligió tema la Justicia, Estado de Derecho y Populismo. Durante el golpe de Estado secesionista catalán y cuando sufrimos el inconstitucional estado de alarma en pandemia, aquel que nos privó de derechos fundamentales esenciales, encontré en el consejo de Rouco la esencia del buen juez. Es decir, independencia de criterio, imparcialidad ante los hechos y prudencia. Ser buen juez, sólo requiere ser buena persona, congruente en el pensar, decir y hacer. Y una honestidad y ética al juzgar en lo justo y con racionalidad. Ése es Rouco, quien ha hecho de su vocación de juzgar, un arte. Gracias, Vicente.