Carmen Tomás

LA COLUMNA

Carmen Tomás

Escritora y periodista en información económica


Yolanda Díaz, obligada a rectificar

10/07/2024

Las amenazas lanzadas por la ministra de Trabajo contra los empresarios tienen los días contados. De hecho, la patronal CEOE vuelve a la mesa de negociación para llegar a un acuerdo sobre la reducción de la jornada laboral. El manifiesto publicado la semana, la pasada por la patronal de las pequeñas y medianas empresas y también las declaraciones del ministro de Economía, Carlos Cuerpo, parecen haber hecho mella en una Yolanda Díaz cada vez más sola dentro y fuera del Gobierno. La medida no se tomará fuera del diálogo social o al menos sin escuchar las propuestas de las patronales en cuanto al impacto negativo en determinados sectores. Y, por otro lado, tampoco tiene el Gobierno muy claro que la propuesta tal y como estaba planteada por Trabajo saliera adelante en la votación que debe llevarse a cabo en el Congreso de los Diputados.
En todo caso, el empeño de la ministra de Sumar es claro y, de hecho, está llamando a su despacho a directivos de las empresas del IBEX para buscar su apoyo. Craso error, porque precisamente a estas grandes sociedades la reducción de la jornada laboral apenas les afecta. De hecho, muchas de ellas ya tienen jornadas pactadas por debajo de las 40 horas. El problema señora Díaz, como le están diciendo los expertos y los propios empresarios pequeños y medianos, la agricultura, el comercio, la hostelería, el ocio o el transporte y las que tiene contratos públicos van a sufrir de lo lindo. Además, al contrario que Trabajo, que no ha dado una sola cifra, las pérdidas calculadas son millonarias y la pérdida de empleo se cuenta por decenas de miles. El daño, por tanto, es incalculable. De ahí que tanto Economía como los empresarios estén hablando ya de alargar los plazos de entrada en vigor, teniendo en cuenta el sector económico, y Trabajo de una "bolsa de horas" de la que dispondrían los empleadores para cubrir los picos que se van a producir con toda seguridad en la actividad de los sectores mencionados.
En todo caso, a pesar de los cambios mencionados y teniendo en cuenta que la reducción de jornada estaba el acuerdo de gobierno, no hay que confiar en que el asunto satisfaga las demandas empresariales y gubernamentales. Díaz está en horas bajas tras los sucesivos batacazos electorales y busca foco al precio que sea. Otra cosa, según las declaraciones del propio Carlos Cuerpo es que le tuerzan el brazo en el Consejo de Ministros y se avenga a negociar un acuerdo sensato y acorde con los problemas de los miles y miles de pequeñas y medianas empresas que conforman el tejido empresarial español y que dan empleo a cientos de miles de trabajadores.