"Solo dentro de la libertad podemos desarrollar la felicidad"

J. Villahizán (SPC)
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Sabiduría clásica para el siglo XXI. Este prolífico autor y divulgador del mundo romano vuelve a sorprender con un nuevo libro de autoayuda, «de los buenos», con consejos de sabios como Séneca, Homero o Aristóteles para alcanzar el bienestar pleno

"Solo dentro de la libertad podemos desarrollar la felicidad" - Foto: Luis López Araico

Como si de un dios romano se tratase, Emilio del Río (Logroño, 1963) parece que ha dado con la piedra filosofal para alcanzar la felicidad y así lo divulga en Carpe Diem (Espasa), su último libro sobre cultura clásica.

A modo de guía de autoauyuda, el autor se sirve de las enseñanzas de los filósofos y escritores de hace más de 2.000 años para poner al ciudadano del siglo XXI frente al espejo y ofrecerle los sabios consejos de los romanos y los griegos.

¿Qué pueden ofrecer los clásicos al hombre actual, que cree saberlo y conocerlo todo?

El libro es una guía práctica para entrenarse para ser feliz. Es un manual de bienestar emocional de los buenos, porque cuento lo que dicen los clásicos, que nos han aconsejado  para alcanzar la felicidad.  

Carpe Diem es como una tabla de ejercicios para las emociones, porque las emociones se entrenan, de la misma forma que entrenamos físicamente para estar bien.

¿Cómo se pueden entrenar esas emociones con los preceptos de los autores de hace 20 siglos?

Mira, en 2024, Carlos Alcaraz, en Cincinnati, rompió por un ataque de ira una raqueta en la pista. Era la primera vez que le pasaba y dijo en la rueda de prensa posterior: «Lo siento, tenía mucho estrés acumulado. Tengo que entrenar más mis emociones». Eso que dijo es buenísimo porque es necesario entrenar nuestras emociones, ¿para qué? para ser feliz, para darnos cuenta que tenemos que estar siempre preparados para el cambio en la vida, tenemos que intentar lograr la serenidad, porque lo que importa no es lo que nos pase -nos va a pasar siempre de todo- sino cómo reaccionamos ante lo que nos pasa. Esa es la clave. Y la respuesta depende de nosotros, dame serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, dame valor para aceptar las que puedo cambiar y dame sabiduría para distinguir la diferencia.

A pesar de ser un libro de autoayuda, como confiesa, repudia al resto de textos de esta categoría, ¿por qué?

En realidad he escrito el libro como una defensa contra tanto gurú que hay por ahí, coach motivacional y cosas de estas. Mi lucha es frente a todos los que dan soluciones facilonas con una frase de azucarillo de café a problemas muy complejos. Me refiero a todos esos falsos estoicos que pueblan las redes y que te dicen que el estoicismo es resignación. ¡No, hombre!, uno de mis capítulos es Vivir es combatir, una frase de Séneca que significa que combatir es sinónimo de lucha contra uno mismo y contra las adversidades.

Dame serenidad para aceptar lo que no puedo cambiar, valor para admitir lo que puedo cambiar y sabiduría para distinguir la diferencia"

¿Carpe Diem es mucho más que vivir el presente?

Más allá de vive el presente o aprovecha el momento, yo lo traduzco como busca siempre el lado positivo de la vida.

En una sociedad tan ocupada y estresada como la nuestra, ¿se puede aprovechar más aún el momento?

Claro que se puede aprovechar el momento, pero eso no significa no planificar lo que va a pasar.

Hay que tener objetivos en la vida, realistas y alcanzables, porque como uno se ponga unas expectativas muy altas será muy infeliz.

En otro de los capítulos cita al maestro y pintor Apeles, aquel que decía: 'Ni un solo día sin una línea'. ¿Sin esfuerzo no hay frutos?

Las cosas no pasan por desearlas ni por planificarlas, hay que realizarlas, y también adaptarse a las nuevas circunstancias, al azar y a los imprevistos. Por eso hay que tener hábitos de trabajo saludables.  

Buscar el lado positivo de las cosas puede ser muy fácil de decir, pero para muchas personas puede ser también muy difícil de llevar a cabo.

Por eso hay que entrenarse. 

Decía Séneca que en casa del sabio las riquezas están al servicio y en la del necio al mando"

¿La sociedad actual conoce ese punto medio que es el equilibrio para que todo fluya, como afirma Aristóteles?

Una de las claves de la felicidad es ese punto medio. Es decir, nada en exceso, porque si no tenemos ese equilibrio eso nos va a asustar y vamos a ser muy infelices.

Por ejemplo, el dinero no da la felicidad, no la quita, pero no la da. Esa idea de que para ser feliz no hay que tener nada es falso, porque los medios materiales te ayudan a tener una vida más cómoda.

Decía Séneca, en casa del sabio las riquezas están al servicio y en casa del necio están al mando.

¿Hasta que punto el lector tiene la felicidad asegurada leyendo Carpe Diem?

Con Carpe Diem sabrá cómo entrenarse, después ya depende de cada uno si lo hace o no.

Una de las claves es pasar la vida con buen animo, buscar hasta en lo negativo el lado positivo.

Sin embargo, hay otros filósofos, por ejemplo Hobbes, que dice aquello de 'El hombre es un lobo para el hombre'.

Pero este no era de los clásicos, aunque la frase la toma de Plauto. Claro que existe la maldad, pero hay que afrontarla.

Al mundo le iría  mejor si Trump y Putin leyesen 'Carpe Diem'"

¿Cuán necesitados están los líderes mundiales Trump y Putin de las enseñanzas de los estoicos?

Al mundo le iría mucho mejor si Trump y Putin leyesen Carpe Diem, aunque lo tendrían que traducir al ruso y al inglés. 

Pero la solución depende solo de nosotros. No podemos desinhibirnos de los asuntos comunes. No podemos ser unos idiotas, en el sentido etimológico del término, es decir, aquel que se queda en su casa cuando hay un debate sobre los asuntos comunes.

Tenemos que cuidar la llamada casa común y defender y trabajar por la democracia, porque es frágil, y solo dentro de la libertad podemos desarrollar la felicidad.

Dígame sus filósofos de cabecera... aunque suene raro en pleno siglo XXI, repleto de IA y tecnología, retrotraerse a la Roma de antes de Cristo.  

Homero y La Odisea es básico. Es un libro que te enseña a disfrutar del viaje que es la vida. Séneca, Marco Aurelio, Cicerón, el gran político que escribe manuales de autoayuda. Y el poeta Horacio y su Carpe Diem, que era un disfrutón de la vida.

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