Un total de 16 pacientes beneficiarios del Servicio de Apoyo Multidisciplinar al Paciente Oncológico (Sampo), que nació hace dos años en la ciudad y ya ha atendido a 200 enfermos, son los protagonistas con sus testimonios e historias del libro La buena estrella, que se ha presentado esta tarde en el salón de actos de la Diputación de Albacete.
El presidente de la asociación Sampo, el oncólogo José Luis Sánchez, explicó que la idea de hacer este libro surgió de la actividad de meditación, donde el voluntario que la imparte, Antonio García, decidió que cada uno podía contar sus vivencias en torno al desarrollo de su proceso oncológico, como una aportación de cara a animar y empatizar con otros pacientes.
El prólogo del libro es obra de la cantante María Rozalén.
Sánchez recordó que el objetivo de la creación de Sampo no es otro «que mejorar la calidad de vida del paciente oncológico, a través del ejercicio terapéutico, la nutrición y la psicología, al tiempo que crear una comunidad y red de voluntariado en la que cada participante aportara sus conocimientos». De ahí surgió el abanico de terapias y actividades que a día de hoy organiza la entidad: meditación, marcha nórdica, fútbol andando, cuentoterapia, charlas de divulgación, entre otras. El servicio comenzó con 10 pacientes un día por semana y ahora son 200 los usuarios que han participado de las terapias que ofrece Sampo en el Centro Ágora.
Apoyos. El diputado de Servicios Sociales, José González, destacó la importancia de este proyecto que ha contado con la colaboración de la Diputación de Albacete, «porque es poner en primera persona a los y las pacientes de cáncer en primera persona». En este sentido, González agregó que «es conmovedor cómo en un mismo relato se puede mezclar el dolor, la rabia, pero también la esperanza y el cariño de los que tienen al lado».
Tanto el diputado de Servicios Sociales como el alcalde de Albacete, Manuel Serrano, elogiaron la «atención innovadora» que ofrece Sampo a los pacientes con cáncer, ya que es un proyecto interdisciplinar donde el 90% de los profesionales son voluntarios.
Además, Serrano aseguró que «una buena estrella siempre es el ejemplo que nos da el que tiene que superar primero el impacto de saber que tiene un cáncer y después el reto de superarlo con los tratamientos y el apoyo necesario».