Julia Navarro

ESCAÑO CERO

Julia Navarro

Periodista y escritora


Unos sí y otros no

02/04/2025

Hay que tener cuajo para decir, como ha dicho la portavoz del PSOE, Esther Peña, que los socialistas prefieren tener honra sin presupuestos que presupuestos de la vergüenza. No sé si a la señora Peña se le ha ocurrido la frase o es del argumentario del PSOE, en cualquier caso el contenido no se lo cree ni ella.
En realidad, muchos de los pactos rubricados por el PSOE provocan vergüenza, sobre todo porque el único objetivo de los mismos es que Pedro Sánchez continúe en la Moncloa. Ni más ni menos.
De manera que si Sánchez y los suyos pueden sacar adelante los Presupuestos pactando con Junts y similares, los firmará sin pestañear, sea cual sea el precio que tenga que pagar.
Mientras tanto, Alberto Núñez Feijóo intenta animar a los suyos, de ahí que en la reciente reunión de todos los parlamentarios de su partido en Sevilla, haya dicho refiriéndose al gobierno: "si no quieren democracia van a tener tres tazas: en los parlamentos, en la calle y en las urnas".
Como frase y catálogo de intenciones, lo dicho puede enardecer a los incondicionales, pero no tiene recorrido político. El problema de Feijóo y los suyos es que no terminan de entender, y mucho menos de encajar, que a ellos se les reprochan los pactos con VOX y a Pedro Sánchez le salen gratis los pactos con partidos como Junts, xenófobo y, por tanto, de extrema derecha.
La respuesta no es otra que esa frase tan manida y de moda como la de que Sánchez ha ganado "el relato". Si es así, entonces parece evidente que ni Núñez Feijóo ni su partido han sido capaces de elaborar un relato que cale en la opinión pública.
El "relato" de Sánchez no es otro que el Gobierno es progresista y gobierna con fuerzas progresistas, mientras que el PP forma parte de la derecha montaraz que además pacta con una derecha ultramontana. De ahí la frasecita de catálogo de la señora Esther Peña.
Sin duda, si Junts se aviene a aprobar los Presupuestos, el Gobierno tendrá Presupuestos y además lo "venderán" como un éxito. Repetiré lo obvio: Pedro Sánchez gobierna gracias al apoyo de partidos nacionalistas cuyos postulados son tan de derechas como los del PP y en algunos casos, como el de Junts, poco se diferencia de los de VOX.
Caben pocas dudas de que es Carles Puigdemont quien marca la política española. Su dominio sobre Sánchez y su gobierno es incluso superior al de otras fuerzas nacionalistas, léase PNV, Bildu, Esquerra, o el batiburrillo de partidos que forman parte de Sumar.
La ventaja de Sánchez es que cuenta con una maquinaria de propaganda, hasta ahora imbatible, que ha logrado convencer a buena parte de la sociedad que la noche es el día. Cuenta con tantos entusiastas que creen estar en el lado correcto de la Historia, que prefieren ignorar que Sánchez solo representa sus ambiciones.
De la misma manera que los "sanchistas", los oficiales, y buena parte de la ciudadanía, han comprado que Sánchez representa a la izquierda, hay una evidencia de que Núñez Feijóo no puede cambiar: para los sectores más templados, más centrados de la sociedad, Vox es imposible de tragar porque representa a esa España que dejamos atrás. De manera que la realidad es la que es: a Sánchez no le resta Junts y a Núñez Feijóo le resta Vox.
En realidad, Alberto Núñez Feijóo no es presidente de Gobierno por Carlos Mazón. El presidente de la Generalitat Valenciana ha resultado ser uno de los peores políticos de la escena española y sus ambiciones son tan burdas que repelen. Se apresuró a pactar con Vox el mismo día que el PP se había apuntado un importante triunfo en las elecciones municipales y autonómicas de prácticamente toda España. La ambición desmesurada de Mazón le llevó a pactar con VOX y la falta de consistencia de Feijóo fue la palanca.
Así que el PP continúa inmerso en un mar de lamentos, porque ante afirmaciones como las de la portavoz del PSOE, Esther Peña, les cuesta asumir que a ellos les reste Mazón y Vox, mientras que los partidos que sostienen a Sánchez trabajan denodadamente para que la Constitución sea enterrada, sin siquiera un funeral.
Pero en política la cuestión no es como deben de ser las cosas, sino como son y solo operando sobre la realidad se puede conseguir el éxito.
Feijóo y los suyos vienen señalando la "decadencia democrática" y razón no les falta, pero el problema es que ese "relato", por ahora, no termina de cuajar en la sociedad española por más que los 743 parlamentarios regionales y nacionales del PP que se reunieron en Sevilla le aplaudieron con entusiasmo.
En mi opinión, Pedro Sánchez cuenta con dos años por delante para seguir gobernando y la cuestión es si el PP será capaz de elaborar una estrategia y una propuesta política que convenza a una inmensa mayoría de ciudadanos para que le voten.
Hoy por hoy no veo trazas de que eso vaya a ser así, y no porque doña Esther Peña tenga razón, sino porque todavía hay una mayoría de los ciudadanos creen que la tiene.