El salón de actos de la Diputación Provincial acogió una nueva charla del ciclo de Aluex. Blanca Gamo Parras, directora del Museo de Albacete habló sobre el Museo de Albacete y su relación con el arte.
¿Hay buenas colecciones de Bellas Artes en el museo?
Pues tenemos obra muy buena y mucha de algunos períodos, sobre todo contemporánea, pero luego en períodos más antiguos, estamos escasos, tenemos poco.
¿Por la zona de ubicación del propio museo o hay otros factores?
Bueno, hay un poco de todo. Las ciudades históricas, que han tenido grandes conventos, grandes palacios donde ha vivido la aristocracia, tienen más posibilidades para que sus museos contengan colecciones de ese tipo y nosotros somos una provincia muy joven, la propia ciudad es muy joven. Las ciudades antiguas, medievales o modernas, en la provincia, Chinchilla, Almansa o Alcaraz, sus grandes familias tampoco dejaron aquí nada. Todo eso influye en el museo, a diferencia, por ejemplo, del de Guadalajara o el de Toledo, donde llegó a estar la Corte, hay colecciones más ricas que en la provincia de Albacete.
¿Es más representativa la etapa contemporánea?
Sí, sobre todo en la etapa contemporánea, desde el propio edificio de los años 60. Como somos por fuera, casi somos por dentro, con matices por supuesto. Es lo contemporáneo lo que prima en el Museo de Albacete.
El propio edificio es otra obra de arte de nuestros días.
Podríamos decirlo así. Es verdad que es un edificio muy bueno, que se estudia y lo visitan muchos los arquitectos y eso, seguramente, querrá decir que será un edificio que pasará a estudio en la historia del arte contemporáneo.
¿Está perfectamente preparado para contener las colecciones que alberga o hay algún problema?
Esta bien, está preparado, porque el equipo de arquitectos trabajó con el del museo para ver las necesidades y qué hacía falta, qué necesitaba un museo moderno, y así se hizo el edificio. A lo mejor, si se hubiera hecho ahora mismo, aunque a posteriori todo es muy sencillo, le falta un poco de altura, sobre todo en las salas de exposiciones temporales, porque el arte actual, en algunos casos, tiene formatos muy grandes y a veces nuestras salas, con todo lo grandes y versátiles que son, quedan un poco bajitas.
¿Para las nuevas instalaciones que se suelen hacer?
Bueno, las salas de exposiciones temporales, en origen iban a ser para colecciones etnográficas. En los años 70 ya había, pero hoy las exposiciones temporales son parte importante de nuestra actividad. El concepto de uso de los museos ha cambiado, había instalaciones de gran formato, pero tampoco era lo habitual.
¿Son fundamentales esas exposiciones temporales, de artistas locales o colecciones muy relevantes?
Las exposiciones temporales creo que dan vida a los espacios y enseñan muchas cosas que no pueden enseñarse con las permanentes. Las exposiciones temporales nos permiten hablar de distintos temas y conocer otra gente. Muchas veces, gracias a ellas, se juntan obras que están en distintos sitios. Las exposiciones temporales son un recurso muy bueno para la cultura y los museo, hacen que tengamos más vida y nuestra función social se desarrolle mejor.
Incluso permite que pueda recibir obras del Museo del Prado, como pasó con el San Pedro, de José de Ribera.
Sí, de Castilla-La Mancha, fuimos los elegidos por el Prado. Decidieron que era el museo donde debía estar la obra.
Hay otro museo oculto en los almacenes, con obras muy interesantes. ¿Sería posible una mayor rotación?
Pues sí, sería interesante una mayor rotación de obra. Lo que hay en superficie es muy poco, en comparación con lo que hay en los sótanos, en las salas de reserva. Pero es verdad que para la rotación de obra hacen falta varias cosas, pensar los discursos, ejecutarlos, tener personal y presupuesto y todo eso es lo que nos hace más difícil esa rotación. En las salas de arte, seguramente, tenemos más movimiento que en las de arqueología, pero aún así sería recomendable. También es verdad que hay algunas obras que es complicado quitar, que son parte de la identidad de este museo.
Hay incorporaciones del Ministerio, la Junta, incluso de la asociación de amigos.
Claro, aparte de conservar las colecciones que ya tiene, una de las funciones de los museos es incrementarlas, llenando lagunas, complementando períodos o autores. Es verdad que tenemos que sentirnos afortunados y agradecidos porque la Asociación de Amigos del Museo de Albacete, eso lo tiene muy claro y es muy generosa con el museo y compra cuando puede obra que luego dona al museo y en esta misma línea, la Junta y también el Ministerio de Cultura, van comprando para nuestras colecciones.