«Recorro 45 años de duro y gozoso trabajo»

Antonio Díaz
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El Museo Municipal de Albacete acogió la inauguración de la nueva exposición de Pascual Tendero, Geografías de un sueño, que se podrá visitar en ese espacio hasta el 9 de febrero.

Pascual Tendero en el Museo Municipal de Albacete. - Foto: José Miguel Esparcia

El Museo Municipal de Albacete acogió la inauguración de la nueva exposición de Pascual Tendero, Geografías de un sueño, que se podrá visitar en ese espacio hasta el 9 de febrero. El pintor y escultor comentó a La Tribuna de Albacete las singularidades de esta retrospectiva.

¿Por qué Geografías de un sueño?

Tiene varias lecturas, pero la principal es  que son las geografías del sueño de un pintor. El sueño de haber sido pintor durante 45 años, desde que hice la primera exposición, así que es el objeto físico del camino. Los sueños hay que pintarlos, si no, luego se olvidan. Todas estas geografías son los cuadros que jalonan ese camino.

¿Recuerda cuál fue esa primera exposición?

Claro, es inolvidable. Fue en el año 1981 en la emblemática Sala Estudio de José Antonio Lozano, que estaba en la calle Carcelén. Era bastante joven cuanto expuse.  

¿Cuántas obras seleccionó para esta muestra que podemos ver estos días?

Hay 55 obras expuestas, de todas las épocas. Abro esta exposición con un cuadro muy significativo, que presenta un portal de la calle Tejares, que fue portada en el catálogo de la primera exposición. Esas obras se han seleccionado de todas las épocas.  

¿Una retrospectiva?

Sí, efectivamente es una retrospectiva, recorro 45 años de duro y gozoso trabajo en el  camino del arte.

¿Cambia mucho su pintura?

No lo sé, pero creo que no. La mayoría de los cuadros que expongo, más de 40, los he traído de colecciones, privadas y públicas. Obra reciente en venta, hay muy poca, serán unos 14 cuadros. Algunos de los cuadros hacía 30 años que no los veía y, de pronto, encontrarme con ellos, la verdad es que produce una emoción difícil de describir. Técnicamente hay de todo, la mayoría son óleos, pero hay acuarela y alguna escultura.  

¿Cómo fue ese reencuentro con sus obras?

Pues mira, me dice Google, que lo sabe casi todo, que tengo más de 1.000 imágenes registradas, no he perdido el tiempo y de esas 1.000 imágenes, he seleccionado para esta exposición esos 55. Los cuadros son como hijos, trocitos del alma que salen a la luz, muchas veces no sabemos cómo, pero salen. Cuando te enfrentas a un lienzo en blanco no sabes lo que va a salir, son como hijos, pasan muchos años y no los ves, pero siempre te acuerdas. De la mayoría conservaba fotografías, de otros no, pero han estado en la memoria. 

¿Fue complicado seleccionar y recoger esa obra?

No, tengo la suerte de que todos mis clientes son amigos y me lo han facilitado todos, ha sido un placer, excepto un cuadro de los más importantes, que no lo he podido recuperar. Forma parte de la colección Unicaja Banco, antes Caja de Castilla-La Mancha, que fue quien me lo compró.  

¿Cómo ve ese conjunto?

Te puedo decir que detrás de estas obras hay mucho trabajo, mucho sacrificio, en el confort y la soledad del estudio. Es un placer reencontrarme  con todos estos cuadros, que se podrán ver hasta el día 9 de febrero. He pintado a lo largo de mi vida cientos de paisajes, caras, a veces de mirada fingida, a las que llamo miradas apócrifas, también hay bodegones y algún retrato. En toda mi obra cuido mucho la iluminación y la composición. 

¿Qué es lo último?

Lo último que estoy pintando, que no doy por concluido, es algo que llamo fontanería lírica. Son cuadros con grifos  antiguos de latón, que encuentro en los mercadillos, que están oxidados, en desuso, a los que devuelvo otra utilidad artística, incluyéndolos en cuadros y jugando con la plasticidad.