El Boletín Oficial del Estado publicó el pasado 20 de diciembre un anuncio de la Dirección General del Agua que abría un período de seis meses de información al público de la documentación inicial para la revisión de los planes hidrológicos para el ciclo 2028-2033 que, en lo que compete a la provincia de Albacete, afecta principalmente al Plan del Júcar. A mediados de año, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) abrirá un segundo plazo de seis meses para dar cuenta del Esquema de Temas Importantes, esto es, la lista de asuntos sobre los que se deberá pronunciar el Plan y que es la parte relevante del asunto. Ya en enero de 2026, durante otros seis meses, se dará a conocer el proyecto del Plan Hidrológico de la Demarcación del Júcar, para la presentación de alegaciones por las partes interesadas en este proceso y en junio de 2026 comenzará la aprobación de la revisión del Plan por fases, empezando por el Consejo del Agua de la Confederación del Júcar y, de ahí, al Consejo Nacional del Agua, Consejo de Ministros y el BOE, con una previsión de entrada en vigor a finales de 2027.
Es el inicio del camino y todavía quedan muchos años por delante, pero hay que trabajar con firmeza en defensa de lo mejor para la provincia y la región, ya que los recursos hídricos, además de un derecho, también son una importante fuente económica y no hay que olvidar que el llamado cambio climático ya está aquí, sirviendo como ejemplo el balance del año 2024 en nuestra provincia, que ha sido el más cálido de la serie histórica (desde 1961) y que las lluvias fueron menos abundantes de lo habitual.
En España, la política hidrológica ha padecido de una exacerbada discusión territorial, que ha alejado una puesta en común sobre cómo distribuir mejor los recursos hídricos de una manera eficiente en situaciones extremas y, por lo general, esta tierra no ha salido bien parada. Históricamente, la provincia no recibe un trato equitativo y sirva como ejemplo que no fue hasta el año 1998 cuando la región consiguió tener voz y voto en la Demarcación del Júcar, tras una dura defensa de sus intereses, que ocasionaron que en Albacete se consiguiese realizar la mayor manifestación nunca vista en defensa de los derechos hídricos. Conseguir voz y voto fue un gran paso, pero los sucesivos planes de cuenca evidencian que todavía queda mucho camino por recorrer para que los intereses de esta tierra no queden por debajo de los de provincias y regiones vecinas.
Con el nuevo Plan Hidrológico del Júcar se comienza a dar los primeros pasos, pero las distintas administraciones y los sectores afectados deben aunar esfuerzos, dejando signos políticos al margen, para que a finales de 2027, cuando está prevista su entrada en vigor, no haya que lamentar, una vez más, un agravio comparativo.