El Albacete aprovecha su buen momento para ganar a la épica

Juan Carrizo
-

3
Albacete Balompié
2
Mirandés
Finalizado
Un gol de Higinio en el minuto 97 sirvió a los locales para llevarse un partido que iba a terminar en tablas ante un Mirandés ambicioso, sobre todo tras la expulsión de Agus Medina, pero que se topó con un equipo manchego con la flecha para arriba

Pablo Sáenz, durante el partido. - Foto: José Miguel Esparcia

El Albacete logró eso que se llama una victoria épica. Cuando nadie lo esperaba, cuando el empate iba a ser el resultado, con mayor o menor justicia, apareció Higinio para hacer un gol en el 97 que llevó al delirio a la grada del Carlos Belmonte.

Los últimos partidos del conjunto manchego están teniendo de todo, pero acaban igual, con la victoria para los de Alberto González, que salió con una sonrisa de oreja a oreja tras la victoria, algo pocas veces visto. El Albacete alcanza los 46 puntos, tiene la permanencia matemática a tiro de piedra y todavía quedan nueve jornada por disputarse. Soñar es gratis.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, se vivía una buena tarde de fútbol. Era el día, la hora y el sol apretaba por fin tras varias semanas de lluvia. Eso se notaba en la grada, que poco a poco se iba poblando hasta superar los 11.000 espectadores, cifra que no se daba desde hacía bastantes jornadas. Alberto González estrenaba renovación y colocaba un equipo titular muy previsible, con la vuelta de Kofane a la punta de ataque una vez cumplida su sanción. Todo presumible, incluso que Fidel se quedase en el banquillo, pues parece que el técnico lo quiere proteger tras lo sucedido hace unas jornadas y solo lo pone de titular fuera de casa. Enfrente un Mirandés con algunos cambios, su habitual sistema con defensa de cinco y muchas ganas de sumar ante la oportunidad de volver al liderato con una victoria,

El partido empezó muy vivo, con mucho ritmo y dos equipos que trataban de maniatar a su rival, sobre el Albacete, con una presión muy alta que le provocó algún que otro susto, pero que también le permitió robar buenos balones.

A los siete minutos llegaba el primer acercamiento con verdadero peligro del Albacete, en una buena jugada del activo Pablo Sáenz por la banda derecha y un centro perfecto al punto de penalti donde estaba Kofane preparado para el remate, pero la defensa se adelantó para enviar el balón a córner. Fueron minutos de muchas llegadas al área rival y varios saques de esquina que el Alba trataba de rentabilizar sin éxito.

En uno de ellos la estrategia le salió fatal al equipo manchego, lo que provocó una peligrosa contra del Mirandés. En su carrera para tratar de defender la acción Álvaro Rodríguez sufría el típico latigazo que anunciaba una nueva lesión muscular. El lateral tenía que abandonar el partido en el minuto 23 y Javi Moreno ocupaba su lugar.

Poco después, en el 26 llegó una falta lateral que Morcillo puso en el área, con despeje de puños por parte del guardameta Raúl Fernández y Pablo Säenz desde la media luna engancha el balón de bolea con la izquierda para que la pelota se cuele por toda la escuadra. Delirio en la grada porque el golazo había sido espectacular.

Poco después era Kofane el que se había con un balón en el medio campo, pegado a la banda, y el camerunés emprende una carrera hacia la portería con un claro dos contra uno y Morcillo pidiendo la pelota mejor posicionado. En esta ocasión el joven delantero fue individualista y Raúl Fernández, bien colocado, evitó el tanto.

Ya en el tiempo añadido, en un balón colgado al área manchega, Javi Villar sacó el codo a pasear delante del colegido Palencia Caballero, que no dudó ni un segundo en pitar penalti. Laucher lo anotaba y el partido se iba al descanso con 1-1.

El arranque del segundo acto no pudo ser mejor. Morcillo, que lleva semanas en estado de gracias, puso uno de esos centros que merecen ser gol y Kofane no falló. Medido a su cabeza, entre los dos centrales, el camerunés remató perfecto fuera del alcance del portero para hacer el 2-1 en el minuto 47.

Tras sufrir el empate justo antes del descanso, el Alba lograba uno de esos goles que se dicen psicológicos para volver a tener ventaja en el marcador.

Pero poco le duró la alegría a la parroquia local, porque el Mirandés está en ascenso directo por algo y en un saque de esquina muy cerrado, el goleador Panichelli saltó por encima de todos para conectar con la cabeza y volver a poner las tablas en el marcador.

Quedó un poco tocado el Alba, también porque el colegiado y sus decisiones parecían caer siempre para el otro lado, con el enfado de la parroquia local. El Mirandés lo aprovechó para apretar sobre la portería de Lizoain, mientras que la mala suerte se cebaba con el lateral derecho y Javi Moreno, que entró por lesión de Álvaro Rodríguez, también se rompía y tenía que ser sustituido. Jaume Costa entraba en el partido y Agus Medina pasaba a ocupar la banda derecha. En el mismo cambio, con algo más de 20 minutos todavía de partido, Alberto González realizaba esos cambios que muchas veces no se entienden mucho, porque uno de los que se iban era Morcillo, lo que no entendió muy bien la grada, ni tampoco el jugador vizcaíno. Junto a Morci se iba Juanma y entraban Higinio y Fidel.

El partido en esos momentos estaba más en mano de un Mirandés incisivo que buscaba la victoria y para rizar el rizo, Agus Medina hacía una falta en un contragolpe de los burgaleses y el colegiado le enseñaba la cartulina amarilla. Con uno menos, llegó el último cambio, de Kofane por Nabil, que terminó por deslavazar todavía un poco más el juego manchego, que estuvo a merced de su rival durante los últimos minutos. Butzke tuvo el gol de la victoria visitante en el minuto 89 con un cabezazo al que respondió con una parada antológica Raúl Lizoain, que salvaba a su equipo de la derrota.

Logró el Alba sacudirse el agobio en su portería en los instantes finales, pero lo que nadie esperaba es que en el minuto 97 Pablo Sáenz se sacase un centro medido al punto de penalti y que por allí apareciera Higinio para marcar un gol que daba el triunfo al Albacete ante una explosión de júbilo al unísono entre la grada y el banquillo manchego.

Cuando el empate era el resultado que todo el mundo esperaba y que en cierto modo podía hacer justicia a la lucha mostrada por ambos conjuntos, el Alba demostró que está en su momento más dulce de la temporada para ganar de forma épica y dar otro paso de gigante para que la permanencia matemática deje paso a los que todavía sueñan con ver al equipo pelear por la parte alta de la tabla.