Antonio García

Antonio García


Fiesta de libros

22/04/2024

Vuelve en abril la feria de los libros, un reclamo al que los lectores porfiados no necesitaran acudir porque para ellos ha sido fiesta todo el año. Si se acercan al zoco de casetas ubicadas en el Altozano será por comadrear un poco entre el paisanaje y por la curiosidad antropológica de mirar a esos especímenes que trazan garabatos en páginas de cortesía, pues ya decía Manuel Vicent que no hay caseta sin bicho dentro. Pero aturde, analizando el contexto del evento, la cantidad de cifras que se manejan. Cincuenta actividades, cinco mil títulos, sesenta autores, 21 casetas, a las que al término de la feria se añadirá la de ejemplares vendidos. Ante esta abrumación numérica, el libro, como herramienta de lectura y no de transacción a secas, queda en entredicho. Se venderá posiblemente muchos libros, que es lo que deseamos a los comerciantes, pero ello no conllevará necesariamente un aumento en los índices de lectura, tasación más dificultosa que la de contar unidades físicas. Que en España se editen docenas de miles de libros al año y que se vendan muchos de ellos solo informa de nuestro nivel de riqueza y bienestar, no de nuestro nivel de cultura, que a tenor de lo que nos rodea sigue siendo pobretón, manifiestamente mejorable. "Si no entendidos siempre abiertos", era la recomendación quevediana que aquí no hemos atendido: muchos de los libros vendidos seguirán vírgenes de lectura (algunos conservarán hasta el envoltorio) y la mayoría de los publicados se devolverán a los almacenes para reciclarse en otros que tampoco se leerán. Si el día del libro no se remata con el de su lectura, no hay nada que celebrar.